La carta
Estimada Margot:
Espero no le resulte agraviante mi atrevimiento de escribirle estas palabras. Quiero que sepa que lo hago desde el más sincero respeto y sólo su arte al bailar me ha motivado.
Debo reconocerle que jamás había disfrutado de un espectáculo como el que Usted ha dado. Porque el tango, (para mí) era sólo para escucharlo; y que puede uno ver en la forma en que interpretó esa milonga horas de trabajoso ensayo y un profundo amor por lo que hace. Admiro eso.
Por lo gratificante que me ha resultado la pasada velada, es que he reservado la misma mesa junto al escenario para el sábado próximo, y esperando animosamente no ser considerado un impertinente por Usted, aprovecho la presente para invitarla a compartir, luego de su actuación, un café o la cena si fuera de su agrado. Me comprometo a brindarle una amena conversación.
No deseando robarle más de su tiempo, quedo al aguardo de poder disfrutar de su compañía el sábado próximo.
Respetuosamente.-
Eusebio Lozano
Eusebio Lozano